No dejes de añorar el éxtasis, no tengas miedo de encontrarlo y menos aún de sentirlo,
varios son los caminos para nuestra iluminación, elige el que más te guste y derrame tu substancia.
Confía en tus sensaciones, tu "yo" cuántico no miente como nos han mentido desde el día en que nacimos, desde tiempos ancestrales cuando ni siquiera el "tiempo" como tal existe.
No tengas miedo de vivir bajo tus convicciones, la muchedumbre nunca tiene razón, solo tienen miedo de la luz que nuestra individualidad emana, no dejes que proyecten sus traumas sobre tí, porque sin darte cuenta pueden desequilibrar tu balanza y derramar tu seguridad.
Cuando nos aferramos a un criterio o creencia, despreciamos todo el abanico de perspectivas que se encuentra fuera de ella y caemos en una espiral de sesgo y prejuicio que nos hace perder el norte.
Creételo todo y no te creas nada a la vez, se infinita como el significado de una canción instrumental y concreta como el título que lleva.
Dibujo el océano con las palmas abiertas, con una caricia la espuma toma forma, con un suspiro onduladas van las olas. Muerde mi cuerpo el color de la paleta acariciando las cicatrices que traza la caracola en la arena, arrojando al fondo la estupidez del crustáceo, preguntando al firmamento el buen camino a casa bebiendome la nubes para no morir de sed.
Me han negado el bocado, como pollo sin cabeza voy buscando rumiar piedras,
y aunque el sol brilla hoy, hace tiempo no percibía esta niebla tan espesa que respiro a duras penas y en la cual navego a tientas evitando tropezar en los baches invisbles a mis ojos.
El trabajo honrado que poco se valora y aunque no es mucho, yo quiero mi fruto porque lo necesito,
es lo único que me faltaba ya, otro valor añadido al exilio que mi corazón niega.